Diagnóstico y definición del alcance.

Empezamos por el proceso, no por la herramienta. Primero entendemos el dolor real: dónde se pierde tiempo, dónde se generan errores, qué pasos sobran, qué decisiones están mal definidas y qué información no está disponible cuando se necesita. Con esa claridad, rediseñamos el flujo de trabajo para que sea más simple, medible y operable: definimos entradas, responsables, criterios de decisión, excepciones y salidas esperadas. Solo después de ordenar el proceso, identificamos qué partes vale la pena automatizar y qué tecnología aporta valor, incluyendo IA cuando realmente mejora el resultado.

Primero el proceso, luego la IA

Rediseñamos tu flujo de trabajo desde el dolor real y, solo después, implementamos asistentes e integraciones para que opere mejor de principio a fin.

1

Construcción y validación con casos reales.

Desarrollamos la primera versión funcional enfocada en valor operativo, no en una demo. Diseñamos la experiencia de uso y el formato de salida (por ejemplo, respuestas con fuentes, conclusiones documentales o registros en sistemas), implementamos integraciones y reglas de operación, y configuramos permisos y trazabilidad. Probamos con casos reales, ajustamos lo necesario y dejamos la solución lista para funcionar en el flujo de trabajo

Puesta en producción y escalamiento.

Llevamos la solución a un esquema estable de operación con monitoreo, registros y manejo de excepciones. Documentamos el funcionamiento y dejamos lineamientos para evolución, incluyendo métricas de uso y calidad para priorizar mejoras. A partir de los resultados, ampliamos alcance de forma ordenada: más documentos, más canales, más integraciones o nuevos procesos.

2

3